Alergia a las proteínas de la leche de vaca

El aumento generalizado de las alergias es actualmente un problema de salud pública según la OMS.

Los antecedentes familiares aumentan el riesgo de desarrollar procesos alérgicos, especialmente la dermatitis atópica.

Las fórmulas hipoalérgicas (HA) están especialmente indicadas para la prevención de la APLV en bebés con riesgo de alergiacuando: · La lactancia materna no es posible. · Como suplemento de la lactancia materna y lactancia mixta.

La alergia a las proteínas de leche de vaca (APLV) es la enfermedad crónica más importante dentro de la edad pediátrica prolongándose durante varios meses o años y que afecta a un pequeño porcentaje, durante toda la vida.

Las tres principales proteínas de la leche son: la caseína, la alfa-lactoalbúmina y la beta-lactoglobulina. Están presentes en la leche líquida y en todos sus derivados, pero no en la carne.

Un segundo grupo incluye otras proteínas, como la seroalbúmina o albúmina sérica bovina, la lactoferrina, diversas inmunoglobulinas, y otras. Estas proteínas están tanto en la leche líquida como en la carne de vacuno. Se puede tener alergia a una sola proteína o a varias.

Hay dos clases de APLV: APLV IgE mediada y APLV IgE no mediada.

Ig E mediada: interviene el sistema inmunitario.

Ig E no mediada: se piensa que es una respuesta celular.

Se diferencian por los síntomas que presentan, el tiempo que tardan en aparecer y la cantidad necesaria del alérgeno para dar estos síntomas.

La manera de saber qué tipo de alergia tiene el bebé se determina mediante pruebas cutáneas y por análisis de sangre.

APLV IgE mediada los síntomas aparecen en un 60 % de los casos a la primera toma y en el 95 % dentro de la primera semana de lactancia artificial. En la mayoría de los casos los síntomas aparecen en un tiempo inferior a los 30 minutos del contacto con el alérgeno. Los síntomas más normales son los de tipo cutáneo, digestivo o asociación de ambos pero también se pueden producir síntomas respiratorios y anafilaxia.

APLV IgE no mediada (comúnmente llamada intolerancia) los síntomas aparecen tras la ingesta de una cantidad relativamente importante de leche y se manifiestan en un tiempo relativamente largo (pasadas las 2 horas tras la ingesta), generalmente son de tipo digestivo aunque puede haber también síntomas cutáneos y respiratorios.

El pronóstico generalmente es bueno y los síntomas desaparecen con la retirada de las proteínas de la leche de vaca de la dieta materna o sustituyendo la leche de inicio o continuación por fórmulas con proteínas hidrolizadas.

El cuadro remite aproximadamente al año de edad y en muchos casos se logra una progresiva tolerancia a la leche.

APLV IgE mediada
APLV IgE mediada los síntomas aparecen en un 60 % de los casos a la primera toma y en el 95 % dentro de la primera semana de lactancia artificial. En la mayoría de los casos los síntomas aparecen en un tiempo inferior a los 30 minutos del contacto con el alérgeno. Los síntomas más normales son los de tipo cutáneo, digestivo o asociación de ambos pero también se pueden producir síntomas respiratorios y anafilaxia.
APLV IgE no mediada
APLV IgE no mediada (comúnmente llamada intolerancia) los síntomas aparecen tras la ingesta de una cantidad relativamente importante de leche y se manifiestan en un tiempo relativamente largo (pasadas las 2 horas tras la ingesta), generalmente son de tipo digestivo aunque puede haber también síntomas cutáneos y respiratorios. El pronóstico generalmente es bueno y los síntomas desaparecen con la retirada de las proteínas de la leche de vaca de la dieta materna o sustituyendo la leche de inicio o continuación por fórmulas con proteínas hidrolizadas. El cuadro remite aproximadamente al año de edad y en muchos casos se logra una progresiva tolerancia a la leche.
Alergia al huevo

El huevo es la causa más frecuente de alergia alimentaria en niños. Se presenta en los primeros años del bebé, cuando se empiezan a introducir nuevos alimentos en su dieta.

Se puede tener alergia sólo a la clara (lo más frecuente), a la clara y a la yema amarilla (lo segundo más frecuente), o sólo a la yema (lo menos frecuente). La clara da alergia más frecuentemente que la yema, ya que contiene más proteínas.

 

La alergia se puede ir desarrollando poco a poco, sin dar síntomas, hasta que alcanza un nivel a partir del cual ya desencadena síntomas.

Para causar síntomas evidentes se necesita una cantidad concreta del alimento.

En muchos casos unas cantidades de trazas no son capaces de provocar síntomas pero cuando el niño ya toma una cantidad más grande de huevo, en forma de huevo cocido o tortilla, aparecen ya los síntomas.

Como esta cantidad la suelen tomar generalmente entre los 9 y los 12 meses de edad, es entonces cuando se descubren la mayoría de las alergias al huevo.

Los síntomas son los mismos que otras alergias. El más frecuente es la urticaria, edema o inflamación. Otro síntoma frecuente es la dermatitis atópica. También puede dar reacciones de asma, rinitis, conjuntivitis, digestivas y reacciones de anafilaxia.

Aparte de la alergia clásica al huevo, mediada por IgE, también pueden existir alergias IgE no mediadas (llamadas también intolerancias) similares a lo que ocurre con la leche de vaca. En el caso del huevo son menos frecuentes y a menudo pasan inadvertidas, pero se debe investigar en niños con diarreas crónicas en quienes no se encuentra otra causa.

Entre un 30 y un 40% de los bebés con alergia a la proteína de leche de vaca pueden serlo también al huevo.

Alergia a la soja

La alergia a la soja cada vez es más común y abunda más en lactantes y niños. La edad media en la que se manifiesta es a los 3 meses.

La soja es una planta perteneciente a la familia de las leguminosas. La causante a la alergia a la soja es la proteína de soja que se encuentra en las habas de soja.

La sintomatología es de tipo cutáneo en la mayoría de los casos, pero también se pueden dar síntomas de tipo respiratorio en incluso, en casos graves se puede llegar a la anafilaxia.